Bajo los auspicios de Donald Trump y de su Secretario de Defensa Pete Hegseth, este 27 de octubre se reúnen en República Dominicana las representaciones políticas y militares de gobiernos de 19 países del Continente, en el marco de una Cumbre de seguridad vinculada al Escudo de las Américas y a la Coalición Americana contra los Carteles (A3C). Iniciativa que fue lanzada por Trump en marzo de 2026.
Desde la Coordinación Internacionalista de los Movimientos Sociales Antiimperialistas del Abya Yala CIMA, llamamos a los pueblos de Nuestra América a repudiar este encuentro criminal, que pretende violar la Soberanía de nuestras naciones, impulsando un acuerdo militar que pone a nuestros ejércitos al servicio del gran capital y el complejo militar-industrial de Estados Unidos, transformando a Latinoamérica en zona de guerra y a nuestras comunidades en sus campos de exterminio. Más que Escudo de las Américas, para los pueblos de América Latina es el Escudo del verdadero Narco-Terrorismo que pretende seguir cometiendo asesinatos en alta mar y en nuestros territorios mediante ejecuciones sumarias cobardes, ilegales y genocidas.
Visto en el marco del Derecho Constitucional e Internacional, el Escudo de las Américas, estrategia de saqueo, ejecutado con la complicidad de gobiernos neofascistas que replican viejos planes intervencionistas, no constituye un Tratado Internacional que obligue a compromisos más allá de los ya contemplados en los ámbitos nacionales e internacionales aprobados por la ONU y otras instancias sobre Derechos Humanos que Estados Unidos ha desconocido. El Escudo de las Américas al igual que el viejo Plan Cóndor opera al margen de la legalidad y constituye una violación a la Soberanía y el derecho a la Libre Autodeterminación. Es más una proclama de las fuerzas fascistas y neofascistas que hoy pretenden imponerse en el Continente.
De igual forma, el Escudo de las Américas, responde a un proyecto de militarización y de invasión-recolonización de los territorios de naciones y pueblos que va de Groenlandia a la Tierra del Fuego, pasando por el Caribe. Es la reactualización y puesta en marcha de una estrategia de contrainsurgencia continental, de Terrorismo de Estado que pretende revivir los peores episodios de violencia vividos durante el periodo de las dictaduras militares, y de Estados de Excepción que se aplicaron entre los años 60 y 90 del Siglo XX. Así como el Plan Cóndor dejó sembrados miles y miles de muertos, desaparecidos, torturados, secuestrados y ejecutados ilegalmente, hoy se pretende reactualizar las mismas y peores prácticas violatorias dirigidas desde la Casa Blanca por la plutocracia cleptómana que lo habita y en particular por los personajes más siniestros que hoy gobierna una potencia en decadencia.
Queda claro que junto al uso militar letal que adquiere dimensiones genocidas se suman otras estrategias que configuran el Escudo de las Américas como la guerra jurídica (lawfare), la guerra cognitiva o psicológica, la proscripción política y la captura mafiosa de los estados, apoyados por las élites corruptas y racistas. La criminalización y la difamación de opositoras y opositores se han convertido en la norma para enfrentar a los movimientos sociales y políticos progresistas o revolucionarios, más cuando estos tienen un perfil socialista. Los casos de Nicolás Maduro, Cilia Flores, Raúl Castro, Cristina Fernández de Kirchner, Lula Da Silva y Evo Morales Ayma, son unos de los tantos ejemplos a los que recurren las fuerzas políticas proestadounidenses al margen de todo marco legal legítimo.
Conviene recordar que la estrategia de reocupación colonial de nuestra Patria Grande se ejecuta a expensas del terror como política exterior de EEUU sumido en un acelerado proceso de agonía imperial. A EEUU, solo le queda el camino de la guerra, el genocidio y el despojo por la vía militar para sostenerse por un tiempo corto en su nostálgica hegemonía cuyo derrumbe se ha acelerado con el gobierno de Trump. La transición geopolítica no ha hecho más que agudizar las profundas contradicciones del capitalismo global y por ello Nuestra Patria Grande se ve amenazada por el zarpazo imperial.
Frente a esta realidad, desde la CIMA proponemos rearticular las fuerzas políticas, las organizaciones sociales, partidos revolucionarios, pueblos indígenas y otras fuerzas sociales antiimperialistas y anticoloniales para hacer frente a la desmesura de un imperio que a tiempo de hundirse irreversiblemente intenta hundir el planeta.
Convocamos a las FFAA y a las policías de América Latina, a sus vanguardias intelectuales, a su personal de suboficiales y sargentos patriotas y a nuestros soldados a impedir que nuevamente sean objeto de instrumentalización de su fuerza para reprimir a nuestros pueblos y eviten convertirse en los verdugos de sus padres, hermanos o hijos. El imperio está acostumbrado a dividirnos porque nos desprecia profundamente y su desprecio debe ser respondido por los uniformados con patriotismo para defender la soberanía, los recursos naturales y nuestras identidades plurinacionales.
Ante la alianza militar-política e ideológica del imperialismo y sus vasallos criollos neofascistas que adopta la estrategia de Escudo de las Américas, proponemos:
- Nacionalización de las Fuerzas Armadas, transformándolas en Fuerzas Plurinacionales, democráticas en su acceso y con proyección continental, para construir las FF.AA bolivarianas que permitan una verdadera defensa popular de los recursos y bienes naturales, el territorio y la soberanía regional.
- Expulsión de las bases militares estadounidenses de América Latina, descolonizar las FF.AA, impedir la realización de operaciones militares o ejercicios militares conjuntos.
- Fortalecer la Corte Penal Internacional para sancionar los abusos y las violaciones de las tropas estadounidenses cometidas a lo largo y ancho de América Latina.
- Constituir el Tribunal Ético contra los Crímenes del Imperialismo y juzgar a los responsables de los genocidios imperiales, expulsar a la CIA, la DEA y al MOSSAD de nuestros territorios y luchar contra los sionistas quintacolumnistas incrustados en cada nación.
- Rechazar el servicio militar obligatorio para nuestra juventud; mientras las fuerzas armadas sigan bajo el control de la ideología del enemigo interno y la seguridad nacional.
- Debatir profundamente entre las organizaciones y fuerzas políticas la construcción de fuerzas nacional-populares de la Patria Grande para enfrentar la agresión militar ilegal y criminal del imperialismo contra nuestra soberanía.
La decadencia del imperialismo estadounidense es evidente. Sus partidos y oligarquías tradicionales, conservadores y neofascistas, son incapaces de ganar elecciones sin cometer fraudes electorales y Golpes de Estado “blandos”, como lo hemos visto en Honduras, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, Así mismo, deben imponer bloqueos y sanciones unilaterales contra las revoluciones socialistas de Cuba, Nicaragua y Venezuela, para asfixiar cualquier alternativa al capitalismo salvaje.
En Brasil, sin Cerimedo y las granjas de Bots, los Fascistas sufrieron una hermosa derrota. Y este es el camino de unidad, recuperar los gobiernos, radicalizar los programas del progresismo y avanzar decididamente para lograr la Segunda y verdadera Independencia, la Liberación Nacional y el Socialismo.
Somos el Alba, el único amanecer posible de la larga noche impuesta por el imperialismo y su colonialismo. El Escudo de los narcoterroristas será derrotado, como en su tiempo lo hizo el Pueblo Chino que enfrentó a la Narco-Corona Inglesa y a los imperialistas japoneses, europeos y estadounidenses. Viet-Nam fue la tumba del imperio como lo fue hace poco Afganistan y hoy Irán. No dudamos que América Latina retome ese sendero de unidad y conducta revolución inspirados en nuestros héroes y mártires de la humanidad.
¡Somos la Muralla Antiimperialista de los Pueblos!
¡Somos la Coordinación Internacionalista de los Movimientos Sociales Antiimperialistas del Abya Yala - CIMA!
¡Nosotras y Nosotros Venceremos!